
El Grupo La Confitería quiere que la calle Tuset, Barcelona vuelva a brillar como lo hizo en otros tiempos. Por eso, sus artífices, Lito Baldovinos y Enric Rebordosa, han iniciado un ambicioso plan de aperturas de nuevos establecimientos con la intención de devolver a esta calle su antiguo glamour. Un plan que ha arrancado con la inauguración de Focacha, en el número 17.
Oculta tras una focaccería (de ahí su nombre, además del juego de palabras con Bocaccio), esta impresionante coctelería rinde homenaje a la “gauche divine”, el grupo de progresistas jóvenes profesionales liberales en la Barcelona de los años 60 y 70, y al añorado empresario catalán Oriol Regàs, rey de la noche barcelonesa y alma de la emblemática discoteca Bocaccio de la calle Muntaner.

Este proyecto de coctelería se presenta como un speakeasy oculto tras la fachada de un pintoresco local de focaccias diseñado por Pichy Glass. Su estética evoca el encanto de los bares clásicos de toda la vida, pero en su interior esconde un espacio de coctelería innovador y sorprendente. La idea de ocultar algo extraordinario tras una apariencia común genera una sensación de misterio y exclusividad, atrayendo tanto a amantes del diseño como a los entusiastas de la coctelería. Para acceder a este espacio, los visitantes deben atravesar una nevera dentro del local de focaccias, lo que añade un toque de teatralidad a la experiencia.
El interior de la coctelería se divide en dos áreas principales, cada una con una identidad visual y funcional distinta.
Un espacio que rinde homenaje al icónico proyecto Visiona de Verner Panton, con su paleta de colores y las formas orgánicas, evocando un diseño retro-futurista con un toque lúdico y sofisticado.
Al ingresar, los visitantes son recibidos por una impresionante barra de acero inoxidable con cantos redondeados, rodeada por un conjunto de siete módulos de colores vibrantes que van del amarillo al azul, pasando por el rojo. Estos colores se reflejan sutilmente en la base de inox, aportando una energía dinámica y envolvente al espacio. El ambiente está completamente revestido de moqueta en el suelo, las paredes y el techo, lo que intensifica la sensación inmersiva y aporta calidez al entorno. Detrás de la barra unos nichos orgánicos con estanterías como botellero.





A la izquierda de esta sala, nichos orgánicos brindan un espacio más íntimo para disfrutar de un cóctel con tranquilidad, mientras que la barra y los módulos en los extremos fomentan una experiencia social más abierta y compartida.






A través de una apertura circular se accede a la sala del DJ, un espacio con una identidad propia que transporta a los visitantes a un mundo alternativo donde se fusionan la nostalgia de los años 60 con una visión de futuro distópico. Esta sala encapsula la esencia del retrofuturismo, un estilo que combina el optimismo tecnológico de mediados del siglo XX con una estética surrealista e inmersiva. Las formas orgánicas fluyen a lo largo del espacio, evocando los interiores psicodélicos y modulares de la época, donde el diseño servía tanto como funcionalidad como una experiencia sensorial.






La cúpula que cubre la sala incorpora aberturas en el techo y las paredes laterales, permitiendo juegos de luces dinámicos que transforman la atmósfera según el momento y la música. La iluminación actúa casi como un elemento escenográfico, en constante cambio, generando un entorno envolvente que remite a las visiones futuristas de la era espacial y a la experimentación con formas abstractas y volumetrías envolventes propias del diseño de los años 60 y 70. Cada rincón de la sala es un homenaje a la creatividad sin límites de esta época, en la que la utopía y la imaginación definían el lenguaje del diseño.




La iluminación juega un papel crucial en la construcción del ambiente: sobre la barra cuelga una luminaria Multi-Lite Pendant de GUBI, mientras que en las áreas de sofás y en la sala del DJ encontramos lámparas Flowerpot VP2 y Panthella Lamp de Louis Poulsen de Vernor Panton, acompañadas por el taburete Wire Stool VP11 de &Tradition. En el centro de la sala del DJ, una lámpara Dana de Tacchini refuerza la estética de los años 60, aportando un carácter único y envolvente.



Más allá de ser un bar de cocteles, este proyecto se erige como una experiencia sensorial que transporta a los visitantes a un universo distinto. Inspirado en el proyecto Visiona de Verner Panton, el diseño apuesta por una combinación de colores vibrantes, formas fluidas y elementos envolventes que generan la sensación de estar en un entorno fuera de lo común. La atención al detalle en cada rincón del local permite a los visitantes sumergirse en una atmósfera impactante y totalmente inmersiva, donde el diseño, la luz y la música se combinan para crear una experiencia inolvidable.
AUTOR
ISERN SERRA
TEAM LEADER
AASHEEN MITTAL & ARAN ESCUDERO
FOTOGRAFÍA
SALVA LÓPEZ

